martes, mayo 06, 2008

MEDICINA PARA LOS MUY ANCIANOS

Los avances de la Medicina están aumentando la expectativa de vida de la población y la cantidad de los muy ancianos. Estos ancianos, que están muy cerca del final de su existencia, enfrentan, ellos y sus familiares, un dilema sobre qué atención médica recibir. Hay un creciente movimiento para optar por una “Slow Medicine” que se traduce como una “Medicina Lenta” que implica una atención menos agresiva, evitando hospitalizaciones, cirugías, invasivos estudios y excesiva medicación. Implica también un mayor control de su tratamiento por el anciano o su familia. Hay en Kendal, Hannover, Estados Unidos una comunidad de jubilados supervisada por la Facultad de Medicina de Dartmouth donde se practica esta “Slow Medicine” y los residentes pueden negarse a ser hospitalizados y a determinados procedimientos. Entre ellos a las técnicas de resucitación en caso de paro cardiaco que salvan vidas en muchos casos aunque en los muy ancianos menos del 2% que es resucitado vive un mes más.

El término slow medicine fue usado por el Dr Dennis McCullough, gerontólogo de Dartmouth en su libro “My Mother, Your Mother: Embracing Slow Medicine, the Compassionate Approach to Caring for Your Aging Loved One” Harper Collins Ed. 2008. En el libro afirma que 9 de cada 10 personas que viven más allá de sus 80s terminarán incapaces de cuidar de sí mismos sea por fragilidad o por demencia. Recuerda a su madre que a los 85 años era una jubilada sana y vital pero a los 92 falleció, no por una enfermedad particular, sino por pura fragilidad. En el fondo sugiere que son sus familiares y amigos los que deben rescatar al anciano de la agresiva atención médica estándar, lo que no es nada fácil y puede ser muy demandante.

5 comentarios:

RUBEN dijo...

Hola: mi opinión sobre el tema estriba más en una palabra muy reveladora del sentir de la masa longeva. Es DIGNIDAD. Sin ella, nada sirve y mientras ella se mantenga todo es valioso. Por eso asociado con dicho término está también el debatido concepto de la eutanasia. Siento que todos los que hemos traspasado un determinado límite de existencia, tenemos derecho a disponer cuánto más queremos seguir viviendo dignamente.
ERG

RUBEN dijo...

Sí. Esa es la palabra clave y el tema es el derecho que Ud menciona que por ahí no es fácilmente reconocido por los familiares. Le adjunto links sobre el tema
http://www.nytimes.com/2008/05/05/health/05slow.html?_r=3&adxnnl=1&oref=slogin&adxnnlx
la reseña del libro en:
http://www.iht.com/articles/2008/02/27/healthscience/26books.php
Rubén

RUBEN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hola Ruben

Todo un tema el que se aborda en este escrito!!!

Prolongar la vida, pero que clase de vida?

Es verdad que la medicina agrede mientras trata de salvaguardarla. Muy en especial en la última etapa de ella.

Al padre de Vecho, a los 92 años, estando en estado mas que delicado, internado, se lo intentó operar aun reconociendo que la sobrevida era imporobable y la prolongación minima. Que hacer entonces????

La decisión fue que no.

De todos modos, eso de que la vida es una y detrás de ella, que? , es todo un dilema.

Y lo mas difícil, pensar en uno mismo ante un momento como ese.

Mi posición intelectual es clara, lo que no se a ciencia cierta cual llegará a ser la vital . Vos Si??

Un beso Raquel

RUBEN dijo...

Raquel,
Sí, el tema es denso pero inevitable...y cada día me interesa más! Un amigo me dijo que la palabra clave es DIGNIDAD y que él aspiraba a irse con ella...
Creo que hay que tenerlo en claro, antes, mientras uno pueda pensarlo con calma. Lástima que como sugiere la estadística que cito lo más probable es que uno no este en condiciones de decidir ni opinar al final... y acá no conozco esas comunidades como la de Kendel y otras que hay en USA. Alguna vez lo hablamos con Vecho cuando estaba con el country campestre...
Un abrazo
Rubén